Espumoso — Charmat (método del tanque)
Vino espumoso elaborado mediante el método de depósito. Más rápido y económico que el método tradicional. Produce un vino espumoso con predominio de fruta fresca, ideal para consumir joven. El prosecco es el ejemplo más representativo.
Acerca de Charmat
El vino espumoso elaborado con el método Charmat (también llamado método Martinotti, en honor a su inventor italiano) se sitúa en la segunda categoría de vinos espumosos, produciendo vinos frescos y afrutados, ideales para consumir jóvenes, a diferencia de la complejidad a brioche y galleta de los vinos espumosos elaborados con el método tradicional. La diferencia clave radica en el lugar donde se produce la fermentación secundaria: el método Charmat la lleva a cabo en un gran tanque sellado y presurizado de acero inoxidable, en lugar de dentro de botellas individuales. Posteriormente, el vino se filtra y embotella a presión para conservar el CO2. El proceso de producción total es mucho más rápido (meses frente a años), más económico y produce un perfil de sabor diferente: la mínima autólisis de las lías y levaduras implica la ausencia de la complejidad a brioche; en cambio, el enfoque se centra en preservar los aromas frutales frescos de las uvas base. El Prosecco DOC y DOCG (elaborado con la uva Glera de la región del Véneto, en el noreste de Italia) es el ejemplo comercial dominante, representando la mayor parte del consumo mundial de vino espumoso en volumen. El Asti DOCG (dulce, de baja graduación alcohólica, elaborado con Moscato) es otro ejemplo emblemático del método Charmat. El método Charmat es editorialmente apropiado para su categoría; no es "inferior" al método tradicional, sino que se trata de un vino diferente diseñado para diferentes ocasiones de consumo.
Producción proceso
Editorial notas
El espumoso Charmat es ideal para consumir joven, con predominio de la fruta; no se trata de una pérdida de calidad en comparación con el método tradicional, sino de un vino diferente para diferentes ocasiones. La mayoría del Prosecco debe consumirse entre 1 y 3 años después de su lanzamiento.