Épernay
La autoproclamada capital de la Champaña, donde las bodegas de creta de las grandes maisons flanquean la legendaria Avenue de Champagne.
Sobre Épernay
Épernay se asienta en la orilla sur del Marne, en el corazón de la región de la Champaña, una localidad compacta cuya fama supera con creces sus aproximadamente 22.000 habitantes. Su Avenue de Champagne es una de las grandes calles del vino: bajo sus mansiones se extienden kilómetros de bodegas de creta galorromanas donde el espumoso de la región envejece en la fresca oscuridad. Las grandes casas —Moët & Chandon, Mercier, Perrier-Jouët, Pol Roger y otras— se concentran aquí, ofreciendo visitas a las cavas que recorren el método tradicional desde el vino base hasta la botella removida y degollada. Justo al norte, el pueblo abacial de Hautvillers honra al monje Dom Pérignon. Épernay marida su vino con una refinada mesa champenoise y es una cómoda base para recorrer las laderas de grand cru circundantes de la Côte des Blancs y la Montagne de Reims. La vendimia y el final de la primavera son las épocas más evocadoras para visitarla.
Detalles prácticos
Notas de enoturismo
Épernay se presenta como la capital de la Champaña. La Avenue de Champagne discurre sobre unos 110 km de bodegas de creta que albergan cientos de millones de botellas; las grandes maisons ofrecen visitas guiadas a las cavas y catas, y el pueblo de ladera de Hautvillers, donde Dom Pérignon fue bodeguero, se encuentra a poca distancia en coche hacia el norte.
Cocina regional
La cocina champenoise en torno a la mesa del espumoso: ostras y marisco, potée champenoise, andouillette, jambon de Reims, quesos brie de Meaux y chaource, y biscuits roses de Reims mojados en una coupe.
Atracciones imprescindibles
- Avenue de Champagne
- Bodegas de Moët & Chandon
- Casas Mercier y Pol Roger
- Château Perrier / Musée du Vin de Champagne
- Abadía de Hautvillers cercana (Dom Pérignon)
Notas editoriales
Reserva con antelación las visitas a las bodegas de las grandes maisons en temporada alta; la Avenue de Champagne se recorre a pie, pero un coche ayuda para llegar a Hautvillers y a los pueblos de grand cru.